Una imagen inolvidable

“El cosmos está constituido por todo lo que es, todo lo que ha sido o lo que será. La contemplación del cosmos nos perturba. Sentimos un hormigueo en la espina dorsal, un nudo en la garganta, una vaga sensación, como si fuera un recuerdo lejano, de que nos precipitamos desde el vacío”

Así comenzaba el primer capítulo de la célebre serie Cosmos: un viaje personal, del astrofísico y divulgador científico Carl Sagan. ¡Qué palabras más profundas para empezar una maravillosa serie constituida por 13 capítulos!

En esta entrada me gustaría hacer especial mención de la relación mental entre esta celebridad y yo, así como también dar a conocer cómo la perseverancia en mí me cambió por completo. Pero, de momento, no sabéis a qué me estoy refiriendo. Esperen, observen y verán.

Hace unos 6 años, en el instituto, en la asignatura “ciencias para el mundo contemporáneo”, mi profesora se dispuso a enseñarnos algo de cosmología. Por aquel entonces, yo ya tenía mucho más conocimiento del que se me brindó. En una clase a oscuras, solamente iluminada por un proyector y con mis compañeros sentados a mí alrededor, íbamos observando diferentes objetos celestes. Primero estaban los planetas y sus respectivas lunas, que orbitaban alrededor de éstos y que, a su vez, todos los cuerpos orbitaban alrededor de una estructura esférica mucho mayor, nuestro Sol.

A continuación, venían las hermosas nebulosas, maravillas celestiales con figuras caprichosas fruto del estruendo inaudible de una estrella moribunda. Finalmente, aparecían las galaxias, representadas una por una. Hasta allí todo bien, pero yo intuía que la función no iba a acabar allí. Lo próximo fue un compendio de más de 10.000 galaxias en una sola diapositiva. Acto seguido, una lágrima se deslizó por mi mejilla. ¿Qué me estaba ocurriendo? ¿Tan bellas eran esas galaxias cuyas fotos no eran de una calidad excepcional? “Yo en aquel momento, no vi galaxias, solamente vi vida, y a gran escala. Esa lágrima era la impotencia materializada, la transformación de un sentimiento en algo tangible”.

Suelo pensar que los seres humanos, ni estamos solos, ni nunca lo hemos estado. Desde que en mi niñez escudriñaba y me interesaba por la astronomía, hasta ahora, nunca lo he puesto en duda. Para darle una perspectiva diferente y, de paso, soñar un poco (que observo que es un bien escaso), os ofreceré una nueva visión.

Se cree que el universo posee unos 13.800 millones de años. Nuevos descubrimientos afirman que las primeras galaxias se formaron hace unos 12.800 m.a., sólo 1.000 m.a. después de la formación del universo! Sin embargo, nuestro sistema solar se formó 9.000 m.a. después del Big Bang. Si en nuestra galaxia existe vida y, además, inteligente, aun suponiendo que sólo nosotros somos los únicos y pensando en que sólo una de esas galaxias que se formó 1.000 m.a. tuviese por aquel entonces un planeta con vida, si hace 9.000 m.a. se formó vida en alguno de éstos y ésta todavía permanece hasta nuestros días y, más aún, en alguno de esos planetas de alguna de esas galaxias se formó vida inteligente, y ésta ha sobrevivido hasta ahora, una infinidad de cuestiones surcan mi mente, como por ejemplo: ¿cómo debe ser? ¿En qué deben de estar ocupados? ¿Son capaces de visitar otros mundos? ¿Cuál habrá sido la naturaleza de esos contactos? ¿Establecen relaciones de amistad o de hostilidad? ¿Podrían haber venido con sus naves y haber registrado la formación de la historia de todo nuestro sistema solar? ¿O únicamente nuestra esfera azul? ¿Os parece excesivo grabar tanto tiempo? Y nuestros dispositivos de almacenaje de información…¿Recordáis cuando una gran máquina ocupaba un enorme espacio físico pero no almacenaba apenas información? Y ahora, los dispositivos son cada vez más pequeños y almacenan muchos más datos. ¿Os imagináis que un buen día una civilización extraterrestre se presente delante de nosotros y nos ofrezca la historia de lo acontecido en todo nuestro sistema solar?

Tanto hemos hecho nosotros, y en tan poco tiempo… No puedo ni imaginarme de qué sería capaz una civilización tan sólo 1 m.a. más avanzada que nosotros, y me parece que estoy poniendo una cifra extraordinariamente pequeña, ya que en el universo, no se barajan escalas temporales tan pequeñas. Pienso que cualquier cosa que encontremos está extraordinariamente más avanzada que nosotros o extraordinariamente más primitiva que nosotros (refiriéndome al conocimiento). La verdadera lotería, en mi opinión, sería hallar alguna que fuese similar en términos de desarrollo. Y ahora, dejando de soñar, toca poner los pies en Tierra y comentar la relevancia que tuvo en mí aquel día de clase.

Finalizada la presentación, hubo un enorme ruido de sillas en la sala (ya que tocó el timbre y tocaba cambio de clase) y escuché, ¡de milagro!, que la profesora citaba el siguiente nombre: Carl Sagan.

Acabadas las clases, me dirigí hacia mi casa, abrí el ordenador y puse su nombre, puesto que quería saber quién era ese señor. Una vez empecé a saber de él, me quise interesar todavía más, y os puedo asegurar que lo que me aportó fue una grata e innovadora visión del mundo. Desde entonces, se enriquecería mi perspectiva de todo aquello que me rodea. Nada volvería a ser lo mismo.

A día de hoy, doy las gracias por no haber pasado olímpicamente de este señor. Mi interés, mi curiosidad y mi perseverancia, así como un considerable toque externo de fortuna, hicieron que me interesase todavía más por el mundo que me rodeaba. Si no hubiese escuchado ese nombre, si se me hubiese pasado por alto, quizás a día de hoy no sabría nada de él. Me pregunto cuántas personas habrá, que no conozca, y que me puedan aportar un sentimiento y unos valores con tanta fortaleza como la que él me aportó. Esta ha sido mi lección de hoy. Espero que os haya gustado.

Un cordial saludo,

Adrián Ch.

Anuncios

Acerca de Adrián Chahboun

"Sé la mejor versión de tí mismo".

Publicado el 27 septiembre, 2013 en Reflexiones científicas y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Compañero, me has dado un pellizquito en el corazón (a estas horas de la noche de un viernes no esperaba leer algo así).

    Sin duda hay momento, nombres, personas que graban el resto de nuestra vida. En mi caso se llamaba Isabel, una profesora de biología de avanzada edad, muy despistada y claramente venida a menos. Se notaba que cuando llegó a mi ya tenía mucho camino recorrido y pocas ganas de volver a explicar lo mismo una y otra vez.

    Un día en clase de ciencias naturales (y de esto hace ya unos cuantos años… tantos como 14) mientras nos hablaba de tipos de plantas y demás, nos habló de Darwin…. y cuando terminó de explicar un poco la teoría de la evolución (de una forma muuuuuy básica) dijo “Y esto resume, muy someramente, la teoría de la evolución de Darwin… y en voz muy bajita dijo…bueno, y Wallace, pero eso a quien le importa”. Para todo el mundo aquellas palabras pasaron de largo… lo único que les preocupaba era si el tal Darwin entraba en el examen o no. Para mi, fue el despertar de todo lo que después fue mi curiosidad. Hice bachiller de ciencias de la salud, me metí en biología, acabé en bioquímica y hoy en día hago mi doctorado en biología molecular y Microbiología.

    Sin duda, nunca dejes de aprender y sigue escribiendo así, llegarás lejos compañero. Buen trabajo.

    Me gusta

  2. Adrián Chahboun

    Conmovedoras palabras Óscar. Es curioso, pero uno nunca sabe en qué momento algo o alguien le cambiará la forma de ver las cosas y, aún teniendo el privilegio de saber el cuándo (o el cómo), suele costar saber la otra cara de la moneda. Me alegra que hayas tenido algo que te haya hecho aumentar la curiosidad. Ahora sólo hace falta saber conservarla y, para ello, se requiere de una voluntad inquebrantable.

    Compañero, estoy seguro que con esmero y perseverancia te irá muy bien con el doctorado. Muchas gracias por los ánimos y por haber comentado.

    Me gusta

  3. Como tantos cientos de niños, yo veía Cosmos acompañando a mi padre, que se grababa los capítulos en VHS. Y no me enteraba de nada, sólo sabía que esos lugares fascinantes llenos de luz y energía existían de verdad, y estaban alrededor de nuestro planeta y eran las estrellas que veía por la noche. Nunca ha dejado de fliparme esto. No puedo decir que mi vocación científica haya estado clarísima para mí desde entonces, pero síes cierto que me abrió la puerta para comprender que por mucho que flipen las cosas inventadas por el hombre, las que ya existían antes que él pueden llegar a flipar mucho más. y que sólo investigando y trabajando en comprenderlas, podemos llegar a flipar del todo.

    Gran entrada, muy emotiva. Un saludo compañero.

    Me gusta

  4. Adrián Chahboun

    Sí, muy cierto. Es una lástima que muchos de mis compañeros de la facultad no sepan de esta serie. La serie no es sólo es una transmisión de conocimientos; sino también una transmisión de valores.

    Espero que esta entrada haya satisfecho tus espectativas. Te agradezco enormemente el comentario. Un saludo compañero.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: