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“Prometedora” “vacuna” contra el cáncer de pulmón : ¿Qué es y como funciona? ¿Es tan eficaz?

Tal y como ha dicho Emilio Molina en Twitter hoy: “Debe haber alguna ley o algo sobre el tema: “ningún avance médico es tan prometedor como se muestra en los medios“”. Y eso mismo es lo que considero que está pasando con la “vacuna” contra el cáncer de pulmón (Vaxira) de la que tanto se está hablando.

Dejando de lado uno de los motivos por lo que tanto se habla de ella, la apertura diplomática entre EEUU y Cuba, lugar de origen de la vacuna, voy a dar mi opinión sobre si este tratamiento es tan “eficaz y prometedor” como muestran los medios.

POST 2¿Una vacuna contra el cáncer? “Las vacunas son un preparado de antígenos que una vez dentro del organismo provoca la producción de anticuerpos y con ello una respuesta de defensa ante microorganismos patógenos”, estrictamente no estamos ante una vacuna, ¿qué es Vaxira?

“Vaxira, es una vacuna terapéutica para el tratamiento del cáncer de pulmón de células no pequeñas. Contiene racotumomab adyuvado a hidróxido de aluminio.

Racotumomab es un anticuerpo monoclonal anti-idiotípico que al ser administrado induce en los pacientes una potente respuesta inmune específica contra gangliósidos glicolilados (NeuGcGM3) presentes en las células tumorales.”

Para entenderlo, Vaxira es un preparado de anticuerpos (no vacuna por definición) que se inyecta de forma subdérmica. Los anticuerpos presentes en la solución actúan como antígenos (lo que reconoce el sistema inmunitario a la hora de atacar). Resulta que esos anticuerpos son muy similares a unas estructuras presentes en el 90% de las muestras de cáncer de pulmón estudiadas, los gangliósidos glicolilados (NeuGcGM3). Estamos engañando al sistema inmune, incapaz de diferenciar entre los anticuerpos de Vaxira y los gangliósidos glicolilados (NeuGcGM3), los ataca a todos, afectando a las células tumorales que los poseen.

¿Es innovador esto dentro del campo terapéutico contra el cáncer? Sí y no. No porque anticuerpos usados contra el cáncer ya existen unos cuantos muchos como se puede ver en la tabla de esta revisión de Nature. Sin embargo, no conocía el caso de ninguno de ellos que actúe de este modo.

Ejemplo del tipo de titulares que informan sobre Vaxira

Ejemplo del tipo de titulares que informan sobre Vaxira

Los anticuerpos clásicos son diseñados para reconocer antígenos de una proteína que se sepa que es clave en el proceso tumoral, al unirse a la proteína esta deja de ser capaz de funcionar con normalidad, afectando al proceso tumoral. Vaxira o Racotumomab no actúa así, al ser exógenos, el sistema inmune detectará Racotumomab y producirá anticuerpos para su destrucción, lo cual también pasa con los “clásicos”, pero en este caso el proceso no dificulta la terapia como en el caso “clásico”, este ataque es la base de su efecto, ya que Racotumomab es tan parecido a los gangliósidos glicolilados de las células tumorales que el sistema inmune también ataca a estos últimos, afectando a las células tumorales.

Esta innovación, muy muy interesante desde mi punto de vista del desarrollo racional, ¿es tan prometedora y eficaz como se dice? ¿Qué consigue los pacientes que se tratan con Vaxira?

En su web indican su estadio clínico de mayor relevancia, tras pasar con éxito supongo un estudio de fase I en el que demuestran que su Vaxira no es extremadamente tóxico (tema que ya se trató en esta entrada). Es un estudio de fase II/III donde buscan evaluar la eficacia de Vaxira para tratar el cáncer de pulmón de células no pequeñas, uno de los subtipos más agresivos y mortales.

Es un estudio de 176 personas, randomizado y doble ciego: Los pacientes se distribuyen al azar en el grupo tratado o “placebo” y ni el médico ni el paciente sabe que compuesto se le está administrando, si Vaxira o si “placebo”. Un dato que considero relevante es que los 176 pacientes que se enrolaron en el estudio ya habían sido tratados y habían demostrado una regresión parcial o estabilización, lo cual es partir desde un punto más “sano” que tratar a pacientes que están en pleno proceso de la enfermedad. Remarcar también que en su web emplean el término placebo pero imagino que se refieren a tratados solo con la quimioterapia que se usa normalmente. Dejar a un enfermo de cáncer con placebo únicamente es muy poco ético y no se permite actualmente.

Supervivencia acumulada. Un 20% de los tratados con vaxira sigue vivo al cabo de 2 años. Un 10% sin Vaxira.

Supervivencia acumulada. Un 20% de los tratados con vaxira sigue vivo al cabo de 2 años. Un 10% sin Vaxira.

Los resultados no los considero tan “eficaces ni prometedores” como los medios indican. La esperanza de vida media desde que se inició el tratamiento fue de 6,8 meses en el grupo “placebo”, dato que ya muestra el triste pronóstico de esta enfermedad. En el caso de los pacientes tratados con Vaxira la esperanza de vida media fue de 8,2 meses. ¿Una mejora? Sí. ¿Prometedora? Un mes y medio más de vida no lo considero prometedor, aunque sí algo muy importante y valioso.

Los pacientes “placebo” estuvieron de media hasta 5,3 meses libres de progresión del tumor, momento en el cual seguramente el tumor se hiciera resistente y creciera hasta producir la muerte del paciente. En el grupo tratado con Vaxira este periodo sin progresión ascendió a 3,9 meses. ¿Una mejora? Sí. ¿Prometedora? Un mes y medio más de fase sin progresión no lo considero prometedor, aunque sí algo muy importante y valioso.

Lo que si hay que destacar es que solo un 10% de los placebos seguía vivo tras 24 meses de tratamiento, al tratar con Vaxira esa cifra sube hasta casi un 20%. Como se ve en la gráfica, la mayoría de los que sobreviven 24 meses se puede decir que sobreviven a largo plazo (hasta varios años después).

Con los datos sobre la mesa se puede decir: Vaxira es un tratamiento de los más eficaces a día de hoy para el tratamiento del cáncer de pulmón, ofrece de media un mes y medio más de vida a los pacientes y un 10% más de supervivencia a largo plazo , algo muy valioso, aunque no parece ofrecer una posibilidad significativa de curación en la mayoría, destino final de todo tratamiento. Pero Vaxira tiene tres aspectos muy positivos y que quiero remarcar en esta parte final. El tratamiento contra el cáncer es muy complejo y siempre hay que valorar y quedarse con todo lo positivo que encontremos

El primero: Todos sabemos los efectos secundarios tan desagradables de la quimioterapia y de la radioterapia. ¿Qué efectos secundarios tiene Vaxira? “Las reacciones adversas sistémicas más frecuentes han consistido en: cefaleas, escalofríos, temblores, sudoración, frialdad, disnea y malestar general. Estas reacciones se pueden presentar en las primeras 24 horas posteriores a la administración de Vaxira, son de corta duración y fácilmente controlables”. Firmo por ellas en comparación con las producidas por otros fármacos menos específicos como los de la quimioterapia convencional, efectos que he tenido la mala suerte de poder ver en un familiar.

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El segundo: La quimioterapia y radioterapia suelen ser tratamientos muy duros para el paciente, ya no solo por los efectos secundarios: Pinchazos y vías cada pocos días, analíticas antes y después de aplicar la quimioterapia, irritación, quemaduras por la radioterapia… ¿Cómo se administra Vaxira? En dos etapas y con inyecciones subdérmicas, firmo por ellas en comparación con las intravenosas. Las etapas, como se puede ver en las figuras JJJJ, son inducción y mantenimiento. Inducción para alcanzar un buen nivel de seroconversión e inmunogenicidad ante el Racotumomab. Mantenimiento para prolongar la respuesta.

El tercero: Nuestro sistema inmune lleva millones de años perfeccionándose y adaptándose para combatir el cáncer, una enfermedad ligada a nuestra esencia pluricelular. La quimioterapia convencional trata de parar un proceso tan complejo como este actuando sobre una proteína clave, esto puede funcionar a veces, pero no es el camino. Apostar por la actuación del sistema inmune como protagonista es un acierto.

Y esta es la opinión de un servidor, cualquier pregunta que pueda surgir estaré encantado de intentar responderla.

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La quimioterapia…¿un veneno?

Se escucha muy a menudo, tanto en la población general como en sectores científicos, frases del estilo: “La quimioterapia es un veneno”. “La quimioterapia mata más que cura”. “La quimioterapia no funciona”. ¿Estamos ante una conspiración de las farmacéuticas para dejar morir pacientes o realmente son sentencias sin evidencia ni razón? Vamos a intentar analizarlo en otro corto pero intenso post.

Según la Real Academia Española, la definición de veneno incluye, entre otras, estas dos definiciones:

1. m. Sustancia que, incorporada a un ser vivo en pequeñas cantidades, es capaz de producir graves alteraciones funcionales, e incluso la muerte.

2. m. Cosa nociva a la salud.

ffffSegún estas dos definiciones los fármacos que se usan en quimioterapia (y muchos que se usan para otras cosas) sí, son venenos. También lo es el agua o cualquier sustancia. La dosis (y no la sustancia) hace el veneno. Pero la vida es cuestión de matices y como no, en una época donde la sociedad decide usar las medias verdades o las verdades incompletas para hacer de ellas religiones y credos, toca matizar. Vamos a hablar de efectividad terapéutica, toxicidad y venenos.

Como ya comenté en esta entrada, en la industria del desarrollo de fármacos se funciona a base de una sencilla relación: riesgo / beneficio. Todos, absolutamente todos los fármacos aprobados tienen efectos secundarios, que se conocen y se describen en los prospectos, los tienen los fármacos para aliviar la tos y los fármacos quimioterapéuticos no son diferentes. La diferencia es la relación riesgo / beneficio.

Como entenderán, no es lo mismo el riesgo que tiene un resfriado común al riesgo que presenta tener un tumor. Es por ello que los fármacos para tratar resfriados deben tener unos efectos secundarios mínimos. Nadie va a morir ni a sufrir gravemente por un resfriado, no tendría lógica que eso pudiera pasar por tomar un fármaco para evitar el resfriado. Sin embargo, con el caso de un tumor, las posibilidades de que este crezca, produciendo metástasis y después la muerte del paciente son muy altas. Entenderán entonces que los graves efectos secundarios de la quimioterapia: cansancio general, náuseas, vómitos, pérdida de pelo, anemias…se acepten. Ante la posibilidad de ayudar a evitar la muerte, cualquier efecto secundario grave es aceptado.

Y les diré más…en oncología, por desgracia, la muerte como efecto secundario se acepta y se usan fármacos que pueden causar con la muerte del paciente. Pero también pueden curarlo, mientras que sin tratamiento el panorama no suele (por desgracia) ofrecer esa opción. Esto en el sector del desarrollo de fármacos se conoce como índice terapéutico. 6e49bfae2c1b79c8cd7415fbdd8a23f0.media.400x284

El índice terapéutico otorga información sobre la toxicidad de un compuesto pero en base a su efectividad. Se obtiene dividiendo la concentración del fármaco que se ha visto que causa “Serious adverse events (SAE)” o eventos adversos serios (coma, muerte, toxicidad grave) en un 50% de la población estudiada, entre la concentración que resulta eficaz y produce un efecto terapéutico (estabilidad del crecimiento tumoral o regresión parcial/total) en el 50% de la población. Cuanto mayor resulte este índice mucho mejor tanto a la hora de conseguir pasar los ensayos clínicos tan exigentes (y con razón) para conseguir llevar el compuesto al mercado como para los pacientes. Cuanto mayor sea el índice quiere decir que la concentración que puede ayudar a curar y aquella que puede matar están más alejadas, menos posibilidad de que se encuentren.

Los fármacos quimioterapéuticos actúan en su mayoría sobre procesos claves en la división celular. Todas nuestras células se dividen, pero las tumorales lo hacen a un ritmo más rápido, y eso es lo que se usa para combatir al tumor. Por desgracia, la oncología no es una ciencia exacta y se acaba afectando a todas las células, mucho más a las tumorales, pero también a las células sanas, y a ello se deben los efectos secundarios.

El problema es que la sensibilidad y respuesta a un fármaco no es la misma para todas las persona. Cada persona tiene una función hepática y detoxificadora diferente, unos enzimas diferentes, en resumen un metabolismo diferente, y todo ello puede resultar en que la absorción y respuesta al fármaco entre pacientes sea diferente. Aquí ejemplos de NTI, fármacos con índice terapéutico de 2. En oncología se considera como muy bueno un índice terapéutico de 4. Teniendo en cuenta el tener que dar dosis altas porque muchas veces una frenada en el crecimiento del tumor no implica posibilidades de cura y que el estado de los pacientes que son tratados con quimioterapia es ya débil de por sí (por el tumor y por los efectos secundarios), el uso de quimioterapia se puede considerar como un veneno, puede matar y es nocivo para la salud, pero en muchos casos es necesaria.

Harto de ver como la población general cree que no se ha avanzado nada en el tratamiento contra el cáncer, esta imagen que encontré por Twitter la guardé porque sabía que me vendría muy bien. Observen en la imagen inferior como ha evolucionado los índices de supervivencia de la gran mayoría de procesos oncológicos. ¿El motivo? Mejoras en cirugía, radioterapia y quimioterapia. La quimioterapia es clave, junto a la radioterapia y la cirugía, en el tratamiento de la gran mayoría de tumores para tratar de eliminar los restos que la cirugía no puede y se usa con ese fin muchas veces en combinación con la radioterapia. Para saber más de la radioterapia, recomiendo esta genial entrada.

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El ser humano peca muchas veces de lo que se conoce como memoria selectiva. Solemos recordar los sucesos negativos, sin embargo, los positivos los consideramos como algo normal. Vemos lo positivo como lo que debe suceder. Ojalá fuera así.  Se recuerda mucho (cosa normal) los casos de pacientes que mueren después de ser tratados con quimioterapia pero no tanto aquellos que se curan. Piensen cuantos famosos recuerdan que se hayan curado frente a cuantos que hayan muerto por algún cáncer. Si la cosa (por desgracia) sale mal, la necesidad de buscar culpables puede hacer que pensemos que el culpable es esa pequeña molécula que trataba de destruir las células malas pero se pasó de matón, sin embargo si la cosa sale bien nos alegramos y la situación no se suele analizar, se busca olvidar y superar (cosa totalmente normal y comprensible).

Resumiendo, los fármacos quimioterapéuticos tienen un nicho especial en el sector de los fármacos, se les permiten efectos secundarios graves (incluida la muerte) porque la relación riesgo / beneficio tiene un matiz, la enfermedad a tratar es mortal.

Es cierto que queda mucho por mejorar en cuanto a especificidad e índices de efectividad de las moléculas empleadas en quimioterapia, pero hasta entonces, les aseguro que si la molécula se acepta y emplea es porque ha demostrado, tras muchos años de investigación, que su uso ayuda a curar más que a matar. Y eso es lo importante, y no dejarnos llevar por sensaciones o sentimientos, la objetividad puede ser decisiva a la hora de que un paciente elija si tratarse o no, y nadie debería elegir basándose en medias verdades.

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